Sin embargo, la creatividad no sólo consiste en componer imágenes de manera distinta, sino también en intervenir espacios de manera original y darse a conocer al público objetivo de una manera diferente y, muchas veces, disruptiva. Y si hablamos de publicidad disruptiva podemos citar el caso de la campaña que llevó a cabo la marca de relojes IWC, donde simulaba que los pasajeros del autobús de Berlín estaban usando un reloj de la marca a través de la intervención de las agarraderas del automóvil.

Otra campaña que muestra que la creatividad no tiene límites es la de una marca oriental de cámaras digitales, que juega con las formas de un autobús a través de una intervención totalmente innovadora.



Por otro lado, la siguiente imagen nos muestra el valor que los consumidores perciben acerca de la marca: la asociación fuerte y única con el entretenimiento.
En contraste, la pieza publicitaria que vemos a continuación se construye a partir de la identificación de los consumidores con la cultura del fútbol americano, lo que genera a su vez un efecto de relaciones sociales bastante común si se habla de culturas deportivas.
Finalmente, es posible reconocer en esta última pieza publicitaria la personificación lúdica de la marca a partir de una de sus características principales: la frescura, no en términos de lo refrescante que puede llegar a ser la cerveza, sino de la actitud que ofrece la marca y que los usuarios consumen y compran como tal.


















